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viernes, octubre 7

Dirección de cine indie for dummies

El cine indie es un vasto mundo por explorar al que cada año tengo más acceso gracias a mi visita obligada al Festival de Cine de San Sebastián. El cine independiente es un bisnes que me llama la atención, me gusta el tipo de historias que se manejan en las que generalmente los personajes y el tono están por encima de una narración al estilo más tradicional. Por supuesto, el cine indie independiente nos llega en todas formas y colores, inspirando a jóvenos y jóvenas a hacer sus propio cine de culto snob y gafapastoir. Por ello, quiero comparto mi inútil sabiduría adquiridaen forma de guia para el autoestopista intergaláctico que además quiere ser director de cine alternativo.

LA ELIPSIS NO EXISTE.
Este es probablemente el punto más importante de toda la guía. Los seres humanos tienen la manía de dormir, eso lo sabemos todos. Cuando se despiertan, habitualmente se desperezan, se duchan, se lavan los dientes, desayunan y se visten. Una buena historia indie es realista y cortar estas actividades es un delito.

No olvidéis tampoco la importancia de los silencios. Si un personaje acaba de sufrir una tragedia, métele en un coche y que conduzca durante 8 minutos de metraje. Serio. En silencio. El espectador conectará con la inmensidad de sentimientos que pasan por su mente sin importar el gesto impasible del rostro.

USA SOUNDTRACK PARA MODERNILLOS
El cine indie tiene que ir acompañado de música indie. Cualquier grupo de rock alternativo es buena opción pero aquellas formaciones de nombre desconocido cuyos integrantes lleven pantalones de pitillo y un aire setentero son la elección óptima. La combinación eficiente del último punto con música para modernos gafapastas es la gran virtud del buen cineasta indie.

EL PODER DE LA REFERENCIA
Tus personajes deben reflejar tu profunda cultura artística y, por tanto, son necesarias referencias al expresionismo alemán, a las ideologías pacifistas de finales de los 60 y a algún bar excéntrico de Berlín. Evita las citas de procedencia y temática económica salvo para hacer referencia a lo obsceno que es el capitalismo.

UN PLANO A CONTRALUZ ES UN PLANO GANADOR
Con tanto realismo, tanta verdad narrativa y planos contemplativos, el atractivo visual es un requisito en el cine indie. Como producción independiente, un presupuesto reducido da caché por lo que hay que echar mano de esa directora de fotografía llamada naturaleza. El campo y la nieve son siempre buenas opciones y priorizando los planos a contraluz que, ocurra lo que ocurra, tienen el poder de convertir una secuencia en romántica, melancólica, nostálgica o poética.

De momento, con estas indicaciones tenéis un punto de partida suficiente como para aventuraros a realizar vuestra primera película independiente, ya estáis un paso más cerca de conseguir un póster con tu propio espiga de Sundance.

jueves, julio 7

Cuando lo decente se convierte en lo excepcional

Las secciones nacionales de cualquier diario español están inundadas con políticos corruptos y electos, ladrones con presunción de inocencia, ministras que defienden tasas ilegales, una oposición anclada en la descalificación que no ofrece alternativas o un tardío y desinformado relato de movimientos de ciudadanos indignados.

Ilustración por Pawel Kuczynski

Sin embargo, es a nivel personal, a nivel de calle, cuando una pierde toda fe en el carácter de los españoles. Generalizar es polémico pero pone sobre la mesa ciertas verdades y una de ellas es la extendida ausencia de civismo y moralidad de nuestra sociedad. Algunos dirán divertidos que es picaresca. Yo digo que es sinvergonzonería.

Esta mañana escuchaba en la radio los testimonios de varias mujeres que viven una realidad que he conocido de primera mano gracias a Mira, una madre de familia búlgara que ayudaba con las tareas de la casa años ha en casa de mis padres. Mira, cuyo verdadero nombre era tan impronunciable que improvisamos un diminutivo, era trabajadora y cariñosa. Vino a España junto a su marido, que tiene un ojo único para los cuidados del jardín, y dos hijas en busca de una vida mejor y estaba dispuesta a darlo todo por conseguirlo. Mi señor padre hizo todos los trámites necesarios para que tuviera sus papeles en regla, su seguridad social y demás burocracia que es obligación y, lo más olvidado, derecho de todos.

Mira es una persona muy agradecida. Por aquel entonces yo pensaba que hasta demasiado. Años más tarde de dejar de trabajar para nosotros, seguía visitándonos constantemente con entusiasmo, regalos y hasta lágrimas. ¿Por qué? Ser una empleada del hogar en este país es una lotería. Por una parte están las familias normales que tratan a estas mujeres como merecen pero la gran mayoría pertenece a ese sector que dicen “la chica que tenemos en casa” cuando quieren decir “la esclava que me he agenciado”.

Internas con un sueldo de quinientos euros que libran la tarde del domingo y viven con el terror de caer enfermas y ser despedidas, madres con unos hijos que requieren atenciones inesperadas que se ven a sí mismas rogando a sus jefes que le den dos horas para ir al médico, inmigrantes que piden educadamente firmar un contrato con unas condiciones dignas mínimas y se encuentran con la puerta en las narices... Lo que nosotros veíamos como lógico y normal, Mira lo sentía como una suerte que algunas amigas suyas no habían tenido.

Cuando lo decente se convierte en lo excepcional, los bares se abarrotan de ciudadanos a los que se les llena la boca hablando del paro, de las hipotecas y de las inadmisibles condiciones laborales mientras tienen alguien en casa que limpia, cocina, cría a los hijos e incluso se encarga de servir en cenas de amigos, con horarios inhumanos, por unas cantidades ridículas, beneficios fiscales nulos y, a veces, un trato frío.

Ya no se trata de no querer pagar un precio razonable por un servicio cuando hay alternativa gratis, de dejar salir antes de entrar, recoger las cacas del perro o conseguir una afamada beca por contactos y no por logros, ni siquiera de la desviación de fondos o la corrupción política; al final del día todo recae en quién somos como personas y como ciudadanos. No podemos sentarnos a esperar una sociedad mejor si nosotros no somos capaces de gobernar con decencia, dignidad y sentido común nuestra propia vida y cómo nos relacionamos con los demás.

Por cierto, Mira está estupendamente. Tras muchos años de trabajar duro en varias casas y jardines, por fin ha podido cumplir el sueño de abrir un negocio familiar y regentan una pequeña casita rural en Burgos.

lunes, junio 6

La sala de cine es una jungla y esta es su fauna.

Me gusta ir al cine. Me gusta la experiencia de sentarme en una butaca con la pantalla gigante frente a mí y el sonido envolvente. No hay mejor forma de disfrutar una película que entregarte a ella completamente en la oscuridad de una sala de cine.

Cuando yo era una jovenzuela inocente, la gente respetaba la santidad de las salas y una mala experiencia durante una sesión era la excepción. Ahora es la regla. Una fauna de irrespetuosos inaguantables puebla las butacas sin que aquellos que vamos a ver la película (¡Qué osados!) podamos hacer nada.

Entre las especies más comunes podemos encontrar al comedor de palomitas compulsivo. Palomitus Devorae. Si debemos encontrarnos con alguna, un espectador con cubo de palomitas es lo mejor que nos podría tocar. Lo difícil de convivir con ellos llega sólo al final, cuando sólo le quedan un puñado de palomitas que dedica a remover en el fondo del cubo como si estuviera preparando una poción mágica. Precaución: en algunas situaciones, esta especie concreta podría incluso dar rienda suelta a su yo más musical usando el cubo como bongo.

Dentro de la clase de los Comívoros, cada vez más frecuentemente encontramos una evolución de Palomitus Devorae llamada Envoltorius Crujientonia. Estos también comen, pero ante toda una fila de opciones han decidido que las chocolatinas con envoltorios plasticosos y patatas crujientitas son la mejor opción para comer en un ambiente silencioso.

Sin embargo, esta es una clase primitiva que se deja llevar por sus instintos innatos, mientras que los Charlópodos, son simplemente el resultado de una evolución hacia la falta de respeto. Si analizamos la proliferación las especies de esta clase en los últimos años desde un punto de vista darwiniano, llegaremos a la conclusión de que pronto podríamos tener una tierra dominada por mamarrachos maleducados. Dentro de los Charlópodos encontramos varias especies que paso a enumerar:

Histericum vulgaris: La que se ríe hasta cuando el protagonista respira con sonidos histriónicos que sólo entienden los perros. Si ciertamente hay un momento propicio para la risa, estos especímenes generalmente emitirán su sonido a destiempo. JiiiiiiiiiJiiiiiiiJiiiiii.

Raphaelis Aramisae: El más listo del lugar, que anticipa lo que va a pasar a continuación y lo comparte su inteligencia y lógica supremas con todos los que le rodean. Acaba de comprar un chicle y un clip, va a construir una bomba.

Impacientum narratum: Al contrario que el anterior, esta especie no sólo no es capaz de adivinar lo que va a suceder a continuación sino que además se muere por saberlo. ¿Qué va a pasar ahora?¿Donde va?¿Porqué hace eso?.

Paletus Sylvestris: Los que ven la película como si estuviesen en el salón de su casa o la sala estuviera vacía. Una conducta cada vez más frecuente en esta especie es la de utilizar el respaldo de tu butaca como su reposapiés personal. Es más, estudios de campo han demostrado que 8 de cada 10 veces, estos individuos contestarán al teléfono si les suena en mitad de la proyección. ¡Eh! Qué pasa, tío! Nada, aquí, en el cine.

Absurdis Cortimer: El que no se entera de nada de lo que está pasando. Estos están siempre en simbiosis con otro elemento que va explicando con detalle todo lo que ocurre en pantalla, también conocidos como Offvoice Complejum. Se conocen casos de unión entre los Absrudis Cortimer y los Raphaelis Aramisae.

Estas son sólo alguna de las especies que podemos encontrar hoy en día en nuestras salas. No son las únicas, claro. Más de uno se habrá encontrado con los padres que ignoran a sus hijos aunque estén saltando en la butaca, los abuelos que se quedan dormidos y roncan como jabalies o yo incluso me encontré alguien con madera para protagonizar Mejor Imposible que liberaba su trastorno obsesivo compulsivo leyendo TODO lo que aparecía escrito en pantalla, desde los créditos hasta los carteles de la calle. Por suerte, las salas de versión original de momento sólo albergan Gafapastus Máximus y sus comentarios tipo "¡qué bien aguanta el primer plano!".

En fin, desgraciadamente, parece que este tipo de gentuza no hace más que proliferar en las salas y nos queda una opción: mamarrachocidio.


miércoles, junio 1

Canta como puedas (The spanish Mic)

Hay anglosajones cantando en español que me dan la vida. El esfuerzo de algunos es admirable y el resultado más que aceptable, como es el caso de Phil Collins en Tarzán. Pero es una excepción.

Primer problema: la traducción. Queridos productores musicales americanos, todos sabemos que el señor Google es un semidios pero, teniendo en cuenta la cantidad de población hispana que hay en vuestro país, no creo que sea muy complicado encontrar a alguien que apañe la construcción de las frases con sus tiempos verbales correctamente para que la cosa tenga algo de sentido. Parece que no fue posible en el caso de “Si yo fuera un chicó” de Beyoncé. Sí, chicó, con acento. Ejque, claro, a ellos no les enseñaron eso del sujetp-verbo-predicado. . Pero peor es cuando hacen un Lost in Translation. Roxette alardeó de este superpoder en “No se si es amor”.

Pero hay otro problema… Nosotros hablaremos inglés macarrónico pero que me digan a mí que clase de español canta Bon Jovi en su Cama de Rosas. En “Lo que soy” todo el esfuerzo se fue en adaptar la letra porque la forma de comerse letras de Demi Lovato no tiene nombre.

Claro que tampoco es que nosotros seamos muy duchos en esto de cantar en inglés. La pobrecita Alicia Keys se esfuerza todo lo que puede para tapar a un Alejandro Sanz cantando en algo que parece ser que quizá sea posible que es inglésOoooooh, mai sisteeer. Por supuesto, no hace falta mencionar a este indudable clásico de el Príncipe Gitano.

Pero hay una mamarracha que los supera a todos, los atrapa y los ata en las tinieblas: Avril Lavigne. Su Girlfriend en español lo tiene todo: canción mamarracha, pronunciación mamarracha y letra mal traducida porque, sí, todos sabemos que I know that you like me significa “Yo se que me gustas”. Su acento macarrónico de no intentarlo en absoluto no es lo peor que podría hacer. NO.
  • Versión japonesa. Esta era la fácil. Sílabas simples sin erres dobles ni sonidos como “dr” o nuestra “c”. Es la mejor versión que vais a escuchar, AVISO.
  • Versión italiana: Un par de pelis de mafiosos neoyorkinos y el acento estaba pulidico pulidico. Es un horror igual que el español pero, al menos, se identifica como italiano.
  • Versión alemana. Estoy siendo benevolente pero incluso esta puede valer. Así de lejos entornando las orejas puede hasta identificarse como algún tipo extraño de idioma germánico.
  • Versión portuguesa: Con esta versión tiene que invertir todo su esfuerzo mental en colar las sílabas extras en los pulsos de la canción. No seáis tampoco tan exigentes, hombre.
  • Versión chino mandarín o cómo editar la voz y colarla a 1.5x para que de tiempo a decir toda la frase. Al lado de esto, la versión portuguesa es virtuosismo lingüístico.


Pero la versión definitiva es y siempre será la francesa. Y digo francesa porque eso pone en el título oficial del EP que contiene todas las versiones porque si lo llego a escuchar sin ninguna referencia, bien me podría haber creído que cantaba en esperanto o en na’vi, para el caso.

En fin, volviendo al castellano, hay pruebas vivas en el día a día de nuestra existencia de que es complicadísimo de pronunciar y no importa que lleves aquí 20 años trabajando en televisión y radio y no mejores un pelín poquirrinín de nada tu acento.. ¿Verdad, Michael Robinson? ¿Verdad señor del inglés con mil palabras?

viernes, mayo 27

Por eso se reían del discurso del Presidente

¿Qué pasaba? Carcajadas estruendosas en el pabellón de afasia, precisamente cuando transmitían el discurso del Presidente (…). Ahí estaba, el viejo Encantador, el Actor, con su retórica habitual, el histrionismo, el toque sentimental… y los pacientes riéndose a carcajadas compulsivas. (…) ¿Qué podían estar pensando los pacientes?¿No le entendían?¿Le entenderían, quizás, demasiado bien?

Así comienza el noveno capítulo de El Hombre que confundió a su mujer con un sombrero, título divulgativo escrito por el neurólogo Oliver Sacks en el que explica de forma didáctica, amena y con ejemplos específicos algunas patologías neurológicas. En este caso en concreto, El Discurso del Presidente, Sacks introduce al lector en el mundo de la afasia.

La afasia afecta principalmente al lenguaje. Aquellos que la padecen no son capaces de entender o mantener una conversación, no descifran el sentido de una frase ni asocian una palabra a algo concreto. Comprenden las palabras por separado quizá (hay muchos tipos de afasia) pero no le dan un sentido o lo olvidan rápidamente.

Ante esta dificultad, muchos pacientes afásicos desarrollan otro tipo de compresión. El habla, como cuenta Sacks, no consiste en sólo palabras sino en la expresión y, aunque los que sufren la enfermedad no entiendan el sentido de las palabras como tales, es el entendimiento de esa expresividad tan profunda, compleja y sutil lo que potencian. Esa expresividad involuntaria y espontánea que no se puede falsear con tanta facilidad como las palabras. Incluso los afásicos ciegos potencian matices como la entonación, el timbre, el ritmo y las cadencias que restan o suman verosimilitud a las palabras de una persona. Entienden sin palabras.

Eran, por tanto, esas muecas, histrionismos, gestos, cadencias y tonos falsos de la voz lo que sonaba a falsedad para los pacientes. No podían engañarlos las palabras. Por eso se reían tanto del discurso del Presidente.

Y diréis ¿qué pasa con aquellos que son absolutamente sordos al tono y la expresión aunque conserven intacta la habilidad de entender las palabras? Estas personas padecen agnosia tonal y no son capaces de captar la emoción o intención en una voz. Se concentran en las caras, las posturas y los movimientos de las personas al hablar: una paciente concreta de Sacks descubrió que prestar una atención extrema al sentido preciso de las palabras y cómo se usaban le ayudaba a comprender mejor el lenguaje expresivo y compensar su incapacidad de entender el lenguaje evocativo.

Esta mujer escuchaba, junto al resto, el discurso del Presidente. Pero seria. – No es convincente- decía-. Utiliza las palabras de forma incorrecta. O tiene una lesión cerebral o nos oculta algo.

Sacks concluye este capítulo así: Esa era, pues, la paradoja del discurso del Presidente. A nosotros, los individuos normales (…) se nos engañaba genuina y plenamente. Y el uso engañoso de las palabras se combinaba con el tono engañoso tan taimadamente que sólo los que tenían lesión cerebral permanecían inmunes, desengañados.

No soy una persona que frecuente los temas políticos pero leyendo este artículo me ha venido a la mente todo lo acontecido en nuestro país en las últimas semanas. La reflexión que subyace entre las palabras de Oliver Sacks es mi pequeña aportación.


PD: La ilustración que acompaña al texto es del artista polaco Pawel Kuczynski. Echadle un ojo a su obra, merece mucho la pena.

lunes, mayo 16

Frikis: de la discriminación al ostracismo

Vaya chasco, la todopoderosa RAE no considera la palabra “friki" como merecedora de estar en su diccionario, haciendo compañía a palabras como muslamen u obrón, con lo chachi piruli que queda empezar una entrada como ésta con una definición. Citaría la Wikipedia, la siguiente opción lógica de fuente enciclopédica, pero creo que paso el límite de mamarrachadas por entrada. En vez de eso pondré esto:

Si buscas "Friki" en google imágenes, las búsquedas relacionadas son:
FEO.
Y ya.


Yo he vivido ese tiempo en el que ser un friki era peor que no saber lo que era una ducha. A veces tenía el valor de admitir a un humano random que prefería planes tipo tranqui con los amigos para jugar a rol o ver alguna película. Las reacciones se movían en una escala que iba desde “Te levanto una ceja con desaprobación” hasta el “me voy corriendo a casa a marcar mi puerta con sangre de cordero”, pasando por cosas como “cara de Rajoy mirando a Camps”, “cara de Amy Winehouse cuando le da a pagar la renta” o “cara de Paris Hilton cuando le toca barrer”.

A pesar de que el término se ha ido corrompiendo con el tiempo, que es otro tema, últimamente parecía que la sociedad nos estaba aceptando. Para todo hay niveles, usando niveles como eufemismo de enfermos, pero casi podíamos decirlo con orgullo… hasta hoy.

Hace cinco días, la Fnac desterró a un friki en su tienda de Madrid Callao, donde le tendrá durante diez días viviendo. El friki hace las frikadas que se esperan de él mientras las cuenta en twitter, Facebook y un blog. Ah, y le siguen unas cámaras. Ah, y se hace fotos con gente que le señala diciendo “¡Eh! Ese es el friki que vive aquí”. Todo tiene su lado positivo: tiene 5000€ en artículos para llevarse a casa.

En la web oficial incluso hay una agenda detallada con las actividades de tan noble friki... ¡Qué digo! De noble nada, que se cree una persona cualquiera y tiene descansos en su horario. ¡Descansos! Vive rodeado de comics, libros, películas, discos, manga, videojuegos, gadgets electrónicos... y se atreve a descansar. ¡Tienes una comunidad a la que representar, pedazo de mamarracho!